Descanso activo

Uno de los pilares del entrenamiento es el descanso. Eso dicen los que saben. Habrá que hacerles caso. Entrenar es algo que hacemos con gusto, es una afición, una pasión incluso, pero si la convertimos en obligación durante los 12 meses del año la cabeza no aguanta. Y el cuerpo tampoco. Al menos eso es lo que a mi me pasa. Yo hace ya un tiempo que cada verano me obligo a parar un mes entero sin correr. Yo ya llevo 25 días (si, los cuento, como el que intenta dejar de fumar), así que pronto voy a recaer en el vicio.

De todas formas, si hay que ser honestos, estos 30 días tampoco he parado mucho que digamos. Son buenas fechas para hacer otras actividades que en temporada no se pueden hacer, ya sea por falta de tiempo o por el clima invernal de Mordor. Esto incluye ascensiones montañeras, escalada y bicicleta de montaña. Aquí van algunas peripecias de estos últimos días, por dar ideas:

Ascensión al Midi d’Ossau

Estaba pendiente hace tiempo, y por fin cumplimos ese sueño. Nos estudiamos las fotos y videos de las tres chimeneas al detalle, y hasta mandamos a nuestro sherpa Endika a subirlo dos días antes, para tener un guía que supiera donde nos metiamos. Y salvo el final de la primera chimenea, que tenía un paso que se nos atragantó un poco, el resto lo resolvimos sin problemas. Eso si, rapelando con cuerda la 1ª y la 2ª chimenea, cosa que recomiendo.

Escalada en San Fausto

Ya van dos días que nos hemos acercado a Eraul para escalar en el sector Pikutxis, plagado de vias de IV y V muy disfrutonas, y en un entorno muy bonito, incluyendo el mirador de Lazkua, desde el que pudimos observar el vuelo de un alimoche. En los meses de verano la escalada está prohibida en varios sectores por ser época de nidificación de aves, así que si alguien va a ir que se informe primero. Eso si, en el Pikutxis si se permite escalar sin molestar a los pajarracos.

Anie y Añelarra

Esta excursión es un clásico, la subida al Anie desde la Piedra de San Martin, al que le sumamos el Añelarra. Este último, además de tenerlo pendiente en mi lista de montes de Euskal Herria, me atraía como todos aquellos montes secundarios que quedan eclipsados por sus hermanos mayores. En el camino hacia el Anie y en su cima nos cruzamos a no menos de 50 personas. En la subida a Añelarra solo vimos cabras. Por no haber no había ni camino. Así que ojo, mejor llevar GPS, porque si entra la niebla es MUY fácil perderse. Larra en estado puro.

Ibort

Fin de semana largo con los baxurdes que tuvo de todo. El primer día intentamos subir a la peña Foratata. Y digo intentamos porque yo me di la vuelta, pero el resto de la expedición hico cima, así que lo podemos considerar un éxito para el equipo, jeje. No me pareció más dificil que el Midi, pero si más expuesto, y requiere de algo de experiencia escalando, poco vértigo, y casco, cuerda, arnés y ochos para rapelar, aunque los pasos no sean más que un II o como mucho III. Yo me subí a la cima occidental, mucho más accesible, y la otra ya tal… El segundo día debuté en barrancos con el de Los Forcos, cerca de Fiscal. Un barranco sencillo y muy bonito que, eso sí, empezaba con un buen salto de 8 metros. Y ya para tercer día nos hicimos una via ferrata en Mallos de Riglos, que ya tenía hecha con los Antsoaingos, pero solo de subida, ahora también está equipada para bajar por otro lado. Las vistas de los Mallos son increibles.

Urbasa

El pasado domingo, uniendo tracks de otros malhechores me diseñé una ruta a medida para atravesar Urbasa y de paso subirme cuatro cimas: Elimendi, Dulantz, Maiza y Saratsa. Eso si, me salían 60 km así que tenía que hacerla en bici. Salí desde Munarriz rumbo al Elimendi, todo por una bonita pista por zonas de la sierra de Andía desconocidas para mi. Tras esconder la bici y subir el Elimendi andando reanudé la marcha otra vez por pista, y más adelante por carretera unos kilómetros hasta Venta Zunbeltz. Desde ahí subí al Dulantz, en el tramo más duro para hacer con bici. Yo me pusé cabezón y me hice un 90% de la subida montado, pero llegué hecho trizas a la cima. Desde ahí enseguida se coge un bonito sendero marcado con trikuharris y bicicletas que desemboca en la carretera de Otsaportillo. Desde aquí tocan varios kilómetros amables para darle al pedal y otra dura subida al Maiza, con la última parte ya con la bici al hombro. Desde ahí puse rumbo al Tunel de Lizarraga, pitstop con café y pintxo de repostaje y a por el Saratsa, que también hice andando con la bici escondida. El regreso a Munarriz me pilló fundido pero fue de lo más bonito de la ruta, ya que tras abandonar la pista que va hacia Beriain cogi un sendero que acabo en una pista que me llevó por la balsa de Urdanoz hasta Munarriz.

urbasa

Y esto es todo. Ya vale de descansar. Habrá que ponerse a hacer algo, no?

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