Crónicas de Nepal (III)

Antes de nada, este post va con audio. El hit oficial del trekking. A los que estuvimos allí nos traerá buenos recuerdos, y al resto espero que os guste el folk nepalí.

¿Por donde íbamos? Ah sí, camino del mítico Cho La Pass. A diferencia de otros viajes, había mirado muy poca cosa del recorrido los meses previos, con la idea de descubrirlo todo sobre la marcha, pero de ese paso ya había oído cosas. Era la etapa clave, por bonita y por dura. Porque cruzábamos de un valle a otro, y porque era el único punto donde nos podíamos encontrar nieve en cierta cantidad. Nos habían hablado de 10 horas de marcha, aunque al final fueron menos, y fue el día en que más madrugamos para no andar con prisas. Eso hizo que saliéramos con menos luz y más frio que en etapas previas. De hecho, yo prioricé el calor de mis manos a la salud de mis dientes, y fui durante la primera hora con las manos en los bolsillos, con el riesgo de tropezar y aterrizar con toda la piñata, pero es que los guantes no me abrigaban mucho. Así que despacio y con buena letra marchamos hacía arriba.

P1130647El Cho La Pass asomando entre los dos picos 

P1130650

Al poco de arrancar ya vimos que la pobre Amaia no andaba fina. Iba muy justa de tripas y no era la etapa más apropiada para tener problemas. Hubo un breve gabinete de crisis y se decidió que Koldo, Amaia y Dawa siguieran a su ritmo y el resto para adelante poco a poco. Así fuimos sumando metros hasta un primer collado ya a 5000 metros, para posteriormente bajar un poco y acometer la última subida. Yo me había levantado con muy buenas sensaciones, mucho mejores que los días previos, así que la última parte subí a buen paso, disfrutando como un enano, mientras intentaba imitar con poco éxito los cánticos de los sherpas. El último tramo nos tocó pisar algo de nieve, pero sin problemas. Una vez arriba me dediqué a sacar fotos a los que iban llegando, algunos con mejor cara que otros:

O2 Según mi GPS el % de O2 en el Cho La Pass era del 51,3%

P1130670

P1130672

P1130681El Edemox, todavía sin Edemox 😉

Una vez reunidos todos salvo los tres rezagados, que ya preveíamos que les iba a costar muy mucho, tiramos para bajo en uno de los momentos estelares del viaje. Bajábamos primero por el glaciar y luego entre piedras por un amplio valle rodeados de montañas y con la imponente silueta del Ama Dablam justo en frente, esta vez sin nubes estorbando. La montaña sagrada se había puesto sus mejores galas para nosotros. Ya puestos, nos permitimos el lujazo de almorzar tirados en la hierba disfrutando del momento. Una hora más de cómoda caminata y llegamos a Dzonglha (4830m), cansados pero satisfechos.

P1130661

P1130663_2

P1130675

P1130704

P1130705

P1130706

P1130707

Generalmente después de cada etapa dura tocaba una de transición, y así fue también aquella vez, ya que al dia siguiente la distancia que separaba Dzonglha de Lobuche (4910m) la recorrimos en poco más de 3 horas. Todos menos Amaia y Koldo, que en vistas de que Amaia estaba muy floja decidieron bajar hasta Dingboche (4400m), en un trayecto que se les hizo eterno, como supimos más tarde.

P1130718

P1130724

El resto pasaríamos dos noches en Lobuche, siendo esta la mayor altura a la que dormimos. Y vaya si se notaba. Como tantos otros días matamos la tarde jugando a cartas (mus, pinchazo, burro, comemierda, mentiroso…) y escogiendo que comer entre el típicamente exiguo menú. Y es que cocinar para 19 lleva su tiempo así que había que pedir con cierto margen de tiempo. Era acabar de comer y pedir la cena, y cenar y ya pedir el desayuno, un sinvivir!

El día siguiente tocaba otra vez etapa clave. Ascensión al mítico Kala Pattar y posibilidad de añadir también el campo base del Everest. Partimos despacio, al ya mítico paso flotador marcado por la incombustible Elena hasta llegar a Gorak Shep, último núcleo habitado, ya por encima de los 5000 metros. Desde allí el monte que pretendíamos subir (Kala Pattar, 5650m) parecía un juego de niños, más aun cuando asomaba detrás el imponente Pumori, en un bello contraste entre la tierra del pequeño y la nieve del gigante.

P1130745

P1130746Fauna local. Con lo gordas que estaban y sin catar carne en días ya andábamos salibando

A partir de aquí yo me equivoqué. Pensé que estaba subiendo el Txurregi en vez de un monte de 5600m y empecé a subir a ritmo vivo. Por suerte a mitad de camino hacia la cima me volvió un poco el sentido común y esperé al primer grupo para subir todos juntos, pero ya llevaba un buen pajarón encima y los últimos metros se me hicieron eternos. Ya en la cima nos hicimos unos buenos reportajes fotográficos, con el Everest, El Nuptse (cargadísimo de nieve) y el Pumori como espectadores de lujo. Y con el campo base del Everest visto desde arriba, que esto queda muy bien decirlo. Una vez inmortalizado el momento, empezamos a bajar en pequeños grupos, pero yo seguía flojísimo y en Gorak Shep decidí sabiamente que pasaba del campo base del Everest. Y ya que no iba a ir me autoengañé diciéndome que “total no hay más que 2 o 3 tiendas, las vistas son mejores desde el Kala Pattar…” pero seamos honestos, me jodió no ir. Pero bueno, en todos los viajes hay que dejarse alguna espinita clavada. ¡Así hay escusa para volver!

EDITO: Decía que yo no había subido al campo base, pero lo que olvidé mencionar es que un grupo de titanes comandados por el gran Dani Zudaire sí que lo hicieron, lo que junto a la ascensión al Kala Pattar dejó una jornada maratoniana de 30km, siendo practicamente todos ellos por encima de 5000 metros. Eso si, en ausencia de documentos gráficos que lo demuestren nunca sabremos si fue realidad o leyenda 😉

P1130756

P1130758

P1130759

La bajada de Gorak Shep a Lobuche se me hizo larguísima y llegué tan descojonado que me metí directo a la cama. El hombre del mazo me había golpeado bien. Esa misma tarde nos llegaban noticias de Amaia, que había bajado con Koldo en helicóptero a Katmandú. Una pena para los dos, que estaban con muchas ganas, pero la salud es lo primero, así que a Amaia le tocaba descansar y dejarse cuidar por los médicos del hospital. Entre las noticias recibidas y que empezaban a llegar informes de mal tiempo, se abortó la opción de subir al campo base los que no lo habíamos hecho el día anterior y bajamos todos juntos a Dingboche. Una etapa ya de bajada y sin mucha historia, más allá del excelente buen humor de los porters que cantaban, gritaban y se perseguían como los niños que eran. A saber que les esperaba en Dingboche que los tenía tan contentos… Una vez en el refugio empezó a llover y la lluvia se hizo nieve, y para sorpresa de muchos empezó a cuajar. Dawa, Koldo Coach y Xabi volvieron de su infructuoso intento al Island Peak, y así nos fuimos a la cama, pensando en salir pitando de las alturas antes de que nos pillase el temporal.

Inciso

Creo que no había comentado hasta ahora que entre los 19 miembros del grupo, 7 de ellos habían cogido los permisos para intentar subir el Island Peak, un pico de 6200 metros que ya requería material de montaña, y cierta experiencia. Al final por unos motivos u otros solo Dawa, Koldo Coach y Xabi lo intentaron, aunque el mal tiempo no les dejó ni acercarse. Así es la montaña. Si ella no quiere no subes.

Fin del inciso

 

El día siguiente amaneció… blanco. Muy blanco. Un buen palmo de nieve adornaba los caminos de Dingboche, así que nos esperaba una dura jornada de descenso hasta Manche Bazar. Algunos tenían parte del material en el petate que no había bajado aún del Island Peak y  tuvimos que comprar de urgencia plásticos para cubrir los petates. Así partimos, bajo y sobre la nieve, y una vez que bajamos de los 4000 metros bajo la lluvia y sobre el barro. Cada uno ponía su ritmo, todos en mayor o menor medida empapados, cansados y con ganas de llegar. Una etapa dura y desagradable, pero por suerte solo fue una, y aunque pasamos miserias, mucho más hace falta para que el equipo San Piriri se venga abajo.

P1130770Estos por lo menos llevaban buen abrigo…

P1130772

P1130777Haga sol o nieve, el Sigi siempre SENSACIONAL

Una vez en Namche, montamos un enorme tenderete de ropa alrededor de la chimenea y después de discutir con el tipo más tonto de toda Inglaterra, que me acusaba de haber movido pulgada y media sus botas para colocar yo las mías, la mayoría nos dimos el lujo de una ducha de agua caliente por primera vez en días, y con eso y un hot chocolate empezamos a ver las cosas de otra forma.

DSCN1912

Tras debatirlo en profundidad y aun con ciertas desavenencias, por decirlo suavemente, decidimos tirar para abajo al día siguiente, aunque muchos tuviéramos las botas mojadas. Pero la alternativa suponía pasarse un día entero en el lodge viendo llover…

P1130787
P1130813

P1130847

P1130831 Pablin poniendo a prueba su recién adquirido paraguas

A posteriori yo creo que tomamos la decisión adecuada, ya que al día siguiente arrancamos con lluvia pero el tiempo fue mejorando hasta el punto de que ya en el tramo final llegando a Lukla el sol hizo su aparición estelar. Esta etapa repetíamos el trazado de los primeros días a la inversa, pero pudimos dedicar más tiempo a disfrutar de los puentes, (sobre todo Leire jijiji), de las gentes y de los paisajes, cada vez más verdes y menos alpinos.

P1130788

P1130792

Una vez en Lukla nos empezaron a llegar noticias. 86 rescatados en el campo base del Everest, 3 metros de nieve en Gorak Shep… Un timing perfecto. Un día más tarde y las cosas se nos hubieran complicado bastante. Sera la suerte del principiante.

Bueno, y ya con el trekking oficial completado, era hora de repartir las propinas entre los porteadores. Durante el trekking, en Machermo (4400m), algunos de nosotros acudimos a una charla de una ONG británica que tenía montados allá un centro de ayuda para porters y una clínica para atender problemas de mal de altura en trekkers, sherpas y otras gentes. Entre las muchas cosas interesantes que me contaron yo me quedé con una:

 Todos tendemos a pensar que los sherpas o porteadores que cargan con gran parte de nuestras pertenencias son una especie de superhombres que ni sienten ni padecen, genéticamente superiores y mejor adaptados a la altitud, pero la realidad es que solo un pequeño porcentaje de ellos pertenece a la etnia sherpa, nacidos en los valles altos. Al contrario, la mayoría vienen de los valles bajos próximos a Katmandú, y sufren la altura igual que nosotros, solo que cargando con más peso y mucho peor equipados.

P1130666

Además, las expediciones les pagan (pagamos) un sueldo que para el nivel de vida local es alto, pero con ese dinero tienen que costearse ellos la comida y el alojamiento durante el trekking, a unos precios inflados debido a nuestra presencia, de manera que al final no les queda tanto dinero, que muchos llevan a sus familias, así que en gran medida dependen de las propinas al final del trekking. La ceremonia fue curiosa, con los porteadores recibiendo un sobre con dinero y agradeciéndonoslo uno a uno. Además, una vez alejados de los peligros de la altura, las cervezas Everest regaban nuestros gaznates a ritmo generoso…

Echamos a andar en Lukla y 13 días y muchos grandes momentos después estábamos otra vez de vuelta en el pequeño pueblo que da nombre a “el aeropuerto más peligroso del mundo”. Pues tampoco era para tanto… Eso sí, no hacía falta tentar a la suerte, así que dejamos la avioneta para los tres más valientes, y los 14 restantes decidimos alargar el trekking hasta Salleri en 3 etapas, para después coger un jeep.

 El bonus track. Pero eso se va quedar para el volumen IV.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s