Crónica de un viaje inolvidable (II)

Meses muy agitados me han llevado a posponer la crónica del viaje estival en su 2º capítulo durante más tiempo del previsto. Pero hay que acabar lo que se empieza. Eso sí, seré breve. Me había quedado en el Triglav, pico más alto de Eslovenía. Tras este highlight parecía que tocaba un poco de calma. Pero nada de eso. Pasamos un par de días en el entorno del precioso lago Bled, andando en bici, nadando, corriendo, comiendo y bebiendo a espuertas, y descansando en la increible casa de nombre “The Millhouse”. Este alojamiento con nombre del gafotas de los Simpsons es el alojamiento en el que más a gusto he estado en ninguno de mis viajes. La pareja que los regenta son encantadores.


Tras este “descanso activo” pusimos rumbo a Ljubljana, capital eslovena, para conocer los lugares emblemáticos, tanto de día como de noche. Mención especial a la zona okupa/festiva de Metelkova. No muy lejos de la capital también visitamos los MUST GO Cuevas de Postojna y Castillo de Predjama. Increibles, pero masificados. Sobre todo la cueva, en trenecito… Y ya de ahí tocaba abandonar Eslovenía para entrar en Croacia, que nos acogió con carreteras estrechas y llenas de agujeros, igual que las casas, producto de la no tan lejana guerra de los Balcanes. Huir de la autopista nos llevó a conocer la Croacia profunda, con más gallinas y vacas, y una más que agradable ausencia de turistas. Pero eso se acabó al llegar a los alrededores de Plitvice. Este parque natural plagado de lagos cristalinos rodeados por caminitos de madera es un prodigio de la naturaleza, pero hay que madrugar para poder verlo desde primera fila, sin los agobios del turisteo masivo.

Inciso: La edad no nos cambia. Pasamos todos por estudiantes, enseñando… la tarjeta de la Seguridad Social! El riesgo mereció la pena, 8€ de ahorro por barba. Fin del inciso.

Una vez disfrutado el parque llegó el momento de acercarse a la tan ansiada costa croata. Más o menos calcamos el viaje que hice con los del master hace unos 4 años y que ya conté aquí. Split-Zadar-Sibenik-Hvar-Dubrovnik. Más o menos lo previsto. Sol cuasi-asegurado durante todo el verano, bonitas playas de guijarros (la arena se echó un poco en falta), ciudades preciosas, mucha fiesta, mucho postureo y gente chic, noches locas, un poco de snorkel y grandes odas al consumismo. En resumen, una bonita guinda para el pastel.

Primera semana de turismo activo/monte. 2ª semana de playa/relax/fiesta es una gran combinación. El orden no es aleatorio. Os dejo el mapa de viaje. Salen unos 1.200 km en furgoneta + ferry + tren. Para cualquier duda los comentarios.

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