Doping: Las excusas más sorprendentes

Lo de Alberto Contador y el solomillo de Irún no es nada nuevo. Desde que el mundo es mundo los deportistas sancionados por dopaje han alegado todo tipo de excusas para justificar la presencia de una sustancia dopante en su organismo. Algunos casos son bastante graciosos:

Michel Pollentier, fue cazado en el Tour de 1978 cuando en un análisis de orina pretendió utilizar una pera neumática llena de orina limpia, conectada a un tubo oculto bajo su propio pene. No ha sido el único caso, pues también se dio el inyectar directamente orina limpia en la vejiga.

El cuatrocentista LaShawn Merrit, oro olímpico y mundial en 400 metros, en abril de 2010 adujo que las grandes cantidades de hormona DHEA que se encontraron en su organismo fueron producidas por un medicamento para alargárse el pene.

Dennis Mitchell, también atleta, apeló también al sexo afirmando que dio positivo por testosterona porque fue controlado tras una larga noche de sexo —cuatro veces, especificó— y abundante alcohol.

El ciclista Tyler Hamilton explicó que las células ajenas a su organismo que encontraron en su sangre se debían a los restos de un gemelo nonato que habrían quedado incorporados a su organismo.

El atleta Dieter Baumann acusó a sus enemigos, sean cuales fueren, que manipularon su dentífrico para inocularle sustancias dopantes.

El ciclista Stefano Garzelli aludió también a sabotaje en su alimentación al dar positivo con diuréticos.

El plusmarquista mundial de salto de altura, Javier Sotomayor, dio positivo por cocaína no tuvo que alegar nada. El propio Fidel Castro achacó el asunto a “un complot contra la Revolución por parte del enemigo imperialista y del crimen organizado”.

El tenista Petr Korda aludió también a la carne para justificar la presencia de clembuterol en su organismo. El problema es que para la concentración encontrada hubiera tenido que comerse 40 terneras al día durante 20 años.

Otro esteroide, la nandrolona, tuvo que ver con el caso del discóbolo español David Martínez. Se brindó a comer carne de un cerdo recién sacrificado e inyectado con esa sustancia, y ser controlado después, para demostrar que su positivo se debía a la ingesta de carne contaminada. El CEDD creyó su argumento.

David Martinez, y el cerdo engordado con nandrolona

Sí tuvo que cumplir su sanción el nadador David Meca, que dio positivo con nandrolona. Él alegó que se debía a haber consumido un plato brasileño de casquería.

La atleta Mónica Pont dio positivo por cafeína y declaró haber tomado dos tazas de café en Portugal. La concentración equivalía a 35 tazas de café español.

El tenista Mariano Puerta, positivo tras la final de Roland Garros de 2005, habría bebido agua del vaso de su esposa, que contenía un medicamento prohibido.

El jugador de cricket Shane Wade se habría pasado con un diurético porque su madre le veía gordo.  Romario sucumbió a la coquetería: atribuyó su sanción por anabolizantes a un crecepelo.

Raimondas Rumsas. La culpa era de la suegra. La policía aduanera de Chamonix detuvo a Edita Rumsas el 28 de julio de 2002, horas después de que su marido, Raimondas, se subiera al podio del Tour. Los gendarmes encontraron en el coche una cuarentena de medicamentos, entre ellos corticoides, testosterona y EPO. La justicia francesa encarceló a Edita, que pasó once semanas en prisión antes de salir libre bajo fianza, pero no pudo echar el guante a Raimondas, que viajó a Italia. Allí, el ciclista declaró a un periodista: “Ella traía esos productos de Lituania para mi suegra, Yakstenia, que está enferma”. Rumsas no pudo ser castigado deportivamente. Siguió corriendo en el Lampre y un año después dio positivo con EPO en el Giro. Esta vez no pudo echarle la culpa a la suegra.

Frank Vandenbroucke. Epo, clembuterol y morfina para su perro enfermo.En febrero de 2002, la policía belga detuvo al médico Bernard Sainz por exceso de velocidad, pero se llevó una gran sorpresa cuando abrió el maletero de su furgoneta y encontró un arsenal de productos dopantes y varias jeringas usadas. El gurú confesó que venía de suministrarle estos medicamentos a Frank Vandenbroucke, uno de los corredores con más talento y menos cabeza de la historia del ciclismo. La policía acudió con celeridad a registrar el domicilio de Vandenbroucke, donde requisó EPO, clembuterol y morfina, tres sustancias que también había hallado en el vehículo de Sainz. “¿Y esto para qué lo quiere usted?”, le preguntaron los agentes . “Es para mi perro, que está muy enfermo”, respondió el ciclista sin rubor. Vandenbroucke fue suspendido seis meses como ciclista y condenado a 200 horas comunitarias por tenencia de morfina.

El perro de Vandenbroucke

El tenista Richard Gasquet, positivo con cocaína en 2009, habría sido besado por una chica que le habría pasado la sustancia.

Gilberto Simoni fue expulsado del Giro en 2002 tras dar dos veces positivo con cocaína. Gibo manejó un primer argumento: la anestesia de su dentista, al que acudió en vísperas de su primer positivo en el Trentino. Pero luego recordó otro detalle: su tía Jacinta le había regalado, tiernamente, unos caramelos para el dolor de garganta, elaborados en Perú, que contenían coca. Y fue exculpado. También de Perú procedía el mate de coca tomado por el futbolista Chemo del Solar.

El atleta Lewis Francis y el oro en snowboard Ross Rebaglatti habrían sido fumadores pasivos de cannabis.

El chino Ma Juren entrenó a las mediofondistas que asombraron en los Mundiales de Stuttgart 1993 y batieron récords aún vigentes. Ma explicaba su éxito al margen del dopaje: las atletas bebían una pócima milagrosa y sangre de tortuga, y se fijaban en cómo corrían los avestruces para mejorar la técnica. La pócima tenía sólo vitaminas y la sangre de tortuga es bebida habitual en China. Sus estrellas nunca dieron positivo, pero nadie duda de que se dopaban.

Alexandre Vinokurov, controlado positivo por una transfusión sanguínea en la contrarreloj del Tour de Francia de 2007, negó haberse dopado y dijo ser víctima de una “nueva provocación”.”He escuchado en la radio que me había inyectado sangre de mi padre. Es absurdo, puedo decir que con su sangre hubiera sido controlado positivo por vodka“, concluyó.

Floyd Landis ha dado ya tantas excusas diferentes sobre su positivo en el Tour como pedaladas. Primero argumentó que el día antes bebió whisky y cervezas junto a compañeros del Phonak hasta embriagarse, para olvidar la pájara que le había hecho perder el maillot amarillo en favor de Óscar Pereiro. Luego habló de una pomada que usaba como tratamiento para su cadera (tiene un fémur necrosado). Días después dijo que él generaba altas tasas de testosterona y epitestosterona de forma natural. Más tarde apuntó en un medio de comunicación: “Quizá ingerí algo que desconozco que provocó mi positivo”. Y actualmente, sus abogados buscan defectos de forma en el proceso y hasta han encontrado un error en el etiquetado del laboratorio de Chatenay. ¿Por fin bingo?

También hay argumentos lingüisticos. En las Grandes Ligas estadounidenses de béisbol, muchos peloteros latinos han alegado no saber bien inglés y, por lo tanto, equivocarse al leer la composición de complejos vitamínicos.

Finalmente, hay casos de positivos solamente supuestos. Los atletas griegos Kenteris y Thanou huyeron de los controles preolímpicos en moto. Dijeron que se habían caído de una moto cuando se dirigían raudos y veloces a pasar ese control. La IAAF no se creyó el cuento y les castigó dos años por incomparecencia.

Fuentes: www.marca.com, www.elmundo.es, www.thriatlonsportzone.com

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