GR20: 5ª y 6ª etapa

5ª ETAPA: Col Verde -Vizzavona (9h)

Etapa facil y aburrida, pero larga. Queríamos llegar a Vizzavona, pueblo en mitad del recorrido, con más servicios como tienda de alimentación, pensiones e incluso estación de tren.

Se nos plantea la posibilidad de hacer otra variante alpina, subiendo el Monte Renoso y pasando por un circo de lagos, pero lo acabamos descartando, muy a mi pesar, porque quedaría una etapa larguisima.

La ruta va todo el rato por bosque sin perder ni ganar altura, a 1500 m. aprox hasta llegar a Casas de Capanelle, después de una breve pero dura subida. Seguimos hacia Vizzavona. Es el dia más nublado y parece que puede llover.

Típico lagartijón/lagartico, muy abundante en tierras corsas. Una birra me daban si me cocinaba y degustaba uno. Poco premio para una presa tan escurridiza. No pudo ser.

Un poco más de fauna local. Quitando lagartijas, pajarracos varios y algun cerdo salvaje no vimos mucha cosa. Ah si, un muflón, que luego pondré. Símbolo y orgullo corso.

Y para símbolo este. Ikurriñas por doquier. Hermanamiento nacionalista. Llegamos a Vizzavona y tuvimos experiencias intensas. Unos corsos muy poco acogedores y con cara de nazis nos gritaron de muy malas maneras por sentarnos en la acera y posteriormente en el arcén de la carretera, que según su parecer les pertenecía. Estaban mosqueados porque les compramos todo a los de la tienda de al lado. Me cagué en ellos en euskera, castellano e inglés. Ellos en mi en corso y francés. Un choque cultural en toda regla.

Eso si, fue la excepción. En el restaurante fueron muy simpáticos, y el menu que nos trincamos fue sublime. Y 2ª ducha caliente del trekking. Y última, pero eso aún no lo sabiamos. Ya estabamos a mitad de camino, y en solo 5 dias. Decidimos partir las próximas dos etapas de mi guia, las más duras, en tres dias, y aprovechar las etapas más cortas para hacer alguna cima, el que quisiera/pudiera.

Etapa 6ª: Vizzavona- Refugio de L’Onda + Monte d’Oro (6h + 1h30)

La etapa que nos espera es corta así que salimos con mucha calma y muy tarde. Son casi las 10 cuando partimos. 1000 metros de desnivel nos esperan. Pero antes pasamos por la cascada de los ingleses, y por unas pozas muy apetecibles. Nos tiramos sin dudarlo, pero picados por otros caminantes nos planteamos un salto más alto y arriesgado, Hugo lo descarta al instante. Yo me lo pienso un rato, pero me acabo haciendo cacotas.  Bastante aventura tengo con el trekking. Tiramos para arriba, y yo sigo dandole vueltas al salto. “No pienses, solo tirate” decían. Ya ya…

La subida se hace dura, porque hemos salido tarde y al mediodia el lorenzo casca que da gusto.

Momento de máxima tensión. Hugo y Sarah deciden que no van a subir el Monte d’Oro y yo escondo la mochila y me tiro para arriba. 2h i/v según la guia. Alterno correr con andar y llego arriba en 35 minutos, después de una trepada final por una chimenea. Me pongo a bajar sin prestar mucha atención al camino pero me equivoco de chimenea y me meto en un marrón. Ni para arriba ni para abajo. Al final vuelvo sobre mis pasos hasta la cima con no pocas dificultades y los huevos de corbata.

Por mucho que busco no encuentro el camino y acabo bajando por otra chimenea “técnica” que me recuerda demasiado al lugar donde Aron Ralston pasó 127 horas antes de hacer lo que hizo. Aparto esa idea de mi mente y bajo, pero entra niebla y me pierdo. Al final, gracias a la brujula del GPS me reoriento y vuelvo al collado donde me esperan Hugo y Sarah. He pasado el peor momento en montaña de mi vida. Y no llevaba ni el movil…

Ya solo nos queda bajar, aunque estoy exhausto. Se me ha acabado el agua y he dado una vuelta enorme al perderme, y a buen paso. Llegamos a la zona de acampada, que como se ve en la foto está muy bien montada. Buen ambiente, lleno de gente maja (incluidos unos euskaldunes, que ilusión abandonar el inglés y el francés por un rato) y con buenos servicios. Eso si, la cerveza sigue costando 6 euros. ¡Pero que bien entra!

Mientras se hace de noche mantengo una conversación en mi francés macarronico digna de un típo chiste de “Están un vasco, un belga y un francés..”. Un señor francés de avanzada edad estaba fardando de haber corrido varias pruebas de 100 km y sabía que no podía impresionarlo con un misero marathon así que jugue la baza de Ricardo Abad. “Sabes, al lado de mi pueblo hay un tipo que quiere correr 500 maratones en 500 dias. Uno diario. Y trabajando 8 horas!” . Esperaba que el francés se quedará ojoplático, pero nada más lejos de la realidad. Sin inmutarse me dice “Bah, eso no es nada. En mi ciudad hay un señor que hace 63km diarios, empezó hace unos meses desde Paris y quiere llegar hasta Tokyo corriendo”. Venga ya! pienso yo. En ese momento un joven belga de la parte flamenca con un francés escaso se arranca: “Esto os va a gustar. Un chico de mi pueblo va a empezar este año el Megaironman. Sale desde New York y quiere cruzar a nado el atlántico. Pasar el dia nadando y luego dormir en el barco. Al llegar Portugal coge la bici hasta China, y una vez allá se hará la Muralla China de punta a punta.” Ja, ja y ja. Me rio, y me trago mi escepticismo. Lo de correr y la bici, con el tiempo suficiente me lo creo, pero cruzar el atlántico a nado…

PD. Según Wikipedia hay quien ha cruzado el atlántico, aunque sigo pensando que por la noche el barco le hace un buen trayecto.

 

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