Cartero rural

Audio:  Que amanece de nuevo – Doctor Deseo

Desde hace unos dias estoy trabajando de cartero rural, en lo que supone un regreso a mis orígenes, disfrutando de un trabajo ameno y agradable repartiendo cartas de pueblo en pueblo. Cuando voy un poco holgado me dedico a sacar fotos de perros y casas de belleza singular. Y me están entrando ganas de hacerme con una casa y un perro, pena que para lo primero necesito dinero que no tengo, y para lo segundo necesito lo primero…


Ser un cartero rural tiene ciertas ventajas, pero también desventajas. Entre las primeras están disfrutar de un ambiente más tranquilo que en la ciudad, entre montes y vacas, el hablar con los en su mayoria amables y dicharacheros señores/as de pueblo, y si te gusta conducir el recorrido de 100 km es muy gozoso. Entre las desventajas, al menos en mi caso, están la ausencia de nombres de calles y portales en la mayoría de los casos, lo que hace que tenga que repartir por apellidos, problema que se agrava debido a la endogamia de los pueblos. Ejemplo: En un pueblo con 12 casas 7 de ellas tienen el apellido “Andueza”!!! Y no siempre se llevan bien entre ellos, asi que dejarle a alguien las cartas de su hermano por error puede suponer un serio problema. El segundo gran inconveniente son los buzones trampa. Algunos tienen aberturas a todas luces insuficientes, tanto para las cartas como para mis manos de hobbit que quedan atrapadas en el buzon. Y otros directamente no los encuentro. Hasta el tercer dia no encontré este curioso buzón, anteriormente conocido como microondas, que se abre pulsando el botón, como no.

Y el tercer problema son mis archienemigos, “los perros que quieren morder al cartero”. La estadística dice que en un valle con más perros que personas alguno habrá con malas pulgas. Y la estadística nunca miente. De momento ya me he llevado un mordisco en el tobillo, aunque ahora ya tengo domado al valiente cabrón y hasta se deja acariciar.

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2 Comments

    1. Bah, ya los tengo controlados. Es todo psicológico. La mayoría son unos enanos cobardes, pero alguno grandote ni con palo!

      En el peor de los casos mi padre se compró en Lidl un cacharro de esos de ultrasonidos que asusta a los perros, no se si funcionará… XD

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