Proxima estación: Bilbo

Tras un breve periodo de inactividad vuelvo cargado de novedades. Jugosa carnaza.  El otro dia leí en un blog a un señor que decía que padecia el “sindrome nómada de la personalidad”. Creo creer que creo que yo también lo padezco. Tras pasar por Iruña, Gasteiz, Budapest y Santiago ahora toca Bilbo. La diferencia, eso si, es mayuscula. El movimiento de oca a oca se debe en este caso a motivos laborales, y no académicos ni festivos.

Pero paso a paso. Hagamos un flashback de esos. Hace una semana. Estaba yo en la cama a eso de las 11, (si, vivo muy bien) cuando sonó el telefono. Una oferta que mandé por internet sin esperanza ninguna se materializó en una llamada, sonó la flauta y me concedieron una entrevista en Madrid. Sintiendo que vendía mi alma corrí a comprarme una camisa de tipo “quiero que me contraten” y me fui para la capital del pais opresor ;P La entrevista fue bien y me citaron para otra entrevista en Bilbo esta semana. Volví con el tiempo justo para fiestas de mi pueblo, y tras una noche de jolgorio y despiporre me marche a Santiago. Nervios a flor de piel. Un examen oral de 5º de inglés a la vista, un curso de verano al que asistir, un futuro incierto y posibles despedidas y mudanza que realizar. Y además, 8 horas de coche hasta alla y otras tantas de vuelta.

Ha sido una semana dura e intensa pero ha merecido la pena. Me cogieron en el curro y milagrosamente aprobé el examen, aunque con un toque de atención a mi nefasta pronunciación (Notas en el examen: “Quite fluent but  VERY strong L1 accent” Aclaración: L1 es language 1 = idioma materno). La alegria no me la quita nadie. Ya tengo el título. Ahora necesito un despacho en que colgarlo ;P

Dedidir aceptar el curro de Bilbao ha sido muy dificil. Hiciese lo que hiciese tenía que sacrificar muchas cosas. De todas maneras creo que he hecho bien. No estamos para desaprovechar estas ocasiones. Y menos aún en tiempos de crisis… Es un curro muy apetecible, en  algo que siempre he querido  con un buen horario y un sueldo aceptable. Empieza una nueva fase. Desde cero. Primero está lo de buscar piso, cosa complicada en esa urbe de precios elevados y niebla constante. Obviamente, hace falta internet. Y un grupo de entrenamiento para preparar en compañia mis próximos y ambiciosos objetivos atléticos. Estoy cerca de casa, a hora y media, así que puedo volver cada finde, a diferencia de Santiago. Lo malo es que Santiago ahora está muy lejos. 6.000 millones de personas y ninguna ha inventado aún el teletransporte?? Que desperdicio de especie. Lo malo del nomadismo es que las personas que aprecias están muy lejos unas de otras, y en muchos casos de ti. Lo bueno, es que tienes amigos en todas partes.

P.D. Hay quien dice que la morriña es un sentimiento que solo un gallego puede sentir. Será el radón, serán estos dos últimos años en Santiago, pero un hormigueo me recorre las entrañas en estos momentos. Creo que ya soy un poco galego…

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