Top 3 Cafradas

Gran finde éste, de evasión ociosa en la playa, para salvar un poco este duro mes de julio. Con los erasmus en Sanxenxo, playuki, farras legendarias, comidas antologicas, visita a las islas Ons… Inmejorable. Pero en un viaje siempre puede haber dificultades. Nada mas llegar a la playa empezaron. Cafrada historica sin duda digna de situarse en el top 3 de cafradas presenciadas por un servidor. Ahí van:
Nro 3: Bañito en el mar. Llaves de coche en el bolsillo. El coche no abre.
Allá por el verano pasado, como escenario la playa de Donosti, cierto personaje de cuyo nombre no quiero acordarme tuvo la feliz idea de bañarse en el mar con las llaves del coche en el bolsillo. Por el bien de la ciencia dicen, había que estudiar la hidrofobicidad de los circuitos electricos de la llave… Resultado, tras varios intentos, comprobamos que no iba ser posible arrancar el coche.
Solución: Llamar a asistencia en carretera. Vino una grua para llevarse el coche. Y un taxi para llevarse a los ocupantes. Antológico.
Nro 2: Maniobras del bus. Roce con un edificio. Explota el cristal.
Hace escasos dos meses, una de las pocas veces que el master nos llevó fuera de las fronteras del edificio de la facultad, hasta la exótica depuradora de Silvouta, a unos 3 km de Santiago, se rozó la tragedia. Habia que hacer varias maniobras para entrar a la planta pero todos confiabamos ciegamente en la pericia del conductor. Error. Entrar entramos. Pero tras la visita (la cual estuvo bien, pero faltaron los pinchos que nosotros merecemos) surgieron las complicaciones. Girando el bus, pasó rozando la esquina de un edificio, y cuando digo rozando digo rozando. Pero decidió que eso no era problema. Ibamos a pasar sí o sí.
Y pasamos. Pero uno de los cristales no. El cristal de una de las ventanillas (casualmente la ventanilla de mi lado y a mi altura) explotó y se hizo añicos. Por suerte no hubo daños, ya se sabe que somos casi de Bilbao, y el cristal no tuvo los que hay que tener y simplemente los trocicos nos rebotaron. Pero lo mejor fue la reacción del chofer. No preguntó si seguiamos vivos. No bajo a pedir disculpas a las empleadas atónitas de la planta la cual habia dejado llena de cristales. No limpio el resto de cristales que quedaron colgando en la ventanilla. Simplemente siguió. Tuvimos que quitar nosotros los cristales que quedaron a patadas para que no fuesen cayendo por el camino sobre coches o peatones. Crack el tio.
Nro 1: Cierra las puertes del coche. Se cierra (¿?). Con las llaves dentro.
Y la más reciente. Este viernes. Nos las prometiamos felices nada más llegar a la playa de Samil, cerca de Vigo. Pero fue llegar y la debacle. Cerramos las puertas y resulta que el conductor se había dejado las llaves en el coche. Y el coche se había cerrado solo! Momento risas, esto no puede estar pasando… Todas las cosas dentro y sin poder abrirlo. Dos llaves del coche, y las dos dentro. Al mismo tiempo veiamos como una señora manibrando dejaba un coche casi en sinistro total y marchaba andando tan tranquila. “Eso ya lo tenia antes, decía la jodia”. Pues eso, tras asumir que lo de bañarse tendría que esperar, pedimos ayuda en el restaurante y nos dieron un alambre que colamos por la ventanilla con un lazo intentando subir el seguro, en plan kinki pro. No pudo ser.
Solución: Tuvieron que venir de un taller. Esperabamos un McGuiver pero al final tuvo que ser la que tuvo que ser. Romper la ventanilla (una pequeña) y meter la zarpa para sacar las llaves. Luego ponerle un plastico y pista. A partir de ahi todo perfecto. Hasta aquí, grandes cafradas de ayer y de hoy.
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