Anecdotas chapopteras

En época de examenes, como en la guerra, todo vale. Y como muestra estos dias en que hechos surrealistas se han dado lugar en la capital del reino galego, Santiago. A los hechos me remito. Como la gente “normal” ya acabo los examenes, la única biblioteca que abre en fin de semana en Santiago vuelve a estar transitable, sin tener que dar vueltas deambulando para encontrar un sitio como si estuviestes buscando hueco para aparcar el coche. Siempre esta el list@ que deja una hoja de sus apuntes en cada sitio ocupando 3 o 4, eso lo sabe hasta el perro… Pero esa es otra historia, tan espeluznante como cualquiera, pero otra historia. Pues el tema es que me disponía yo a conectar mi portatil, unicamente por eso de tener como fuente de apoyo al omnisapiente google, cuando dieron inicio los fuegos artificiales en la zona circundante al enchufe. Catapum. Cortocircuito. Toda la biblioteca a oscuras!!! La gente me miraba y yo con cara de “yo no he sido”… Nunca me di cuenta hasta este punto de cómo las acciones de uno pueden afectar a tantos.No sabía donde meterme. Estaba en el ojo del huracan. La calma en mitad de la tormenta. Ahora que he estado puedo decir que no mola nada. En fin, resolví la papeleta subiendo a dar el aviso de que por misteriosas circunstancias se había ido la luz de toda la planta y la cosa volvió a la normalidad. Eso si, alguna/o miraba para atrás de vez en cuando no fuese que intentase conectarlo otra vez… Quizas hasta hacían turnos de vigilancia. Puede ser. No lo volvi a intentar.Dias más tarde. Cambio de escenario. Ahora en la bíblioteca de la facultad. 20:00 horas. Entra “el loco de la colina” en escena. Puntual como siempre. Este personaje ronda la edad necesaria, digamoslo así, para que su condición de universitario resulte sospechosa. Cada dia este fenomeno nos alegra el estudio con una visita tan fugaz como intensa. Llega, a veces corriendo, siempre jadeando, y ojea un libro, al parecer siguiendo un mecanismo azaroso y o u aleatorio que nadie aun logró descifrar. Eso no varía. A continuación recorre la biblioteca oteando en busca de su objetivo. Su presa. Una vez que la localiza se acerca sigilosamente y examina atentamente sus apuntes, siempre a una distancia prudencial. El problema es que esta distancia prudencial cada vez lo es menos. Conforme el sujeto coge confianza la distancia se reduce. Asi tanto que el otro dia me hayaba yo inmerso en el tenebroso mundo de los balances de materia y energia cuando giré levemente el cuello y sentí al sujeto silvando en mi oreja. Miedo fue poco. Lejos de sorprenderse de mi percatamiento mantuvo la mirada en los apasionantes apuntes un rato se dio la vuelta y marcho, empezando así el jolgorio y las risas generalizadas en la sala. Con que nos sorprenderá la próxima vez??

Que más… Solo hay una persona capaz de hacer lo siguiente. Examen de Ingeniería de construcción. Se podía llevar todo al examen, apuntes, ejercicios hechos… Terminamos y el sujeto en cuestión comenta el examen. Le ha salido bien. Llega a casa, descansa, empieza a estudiar para el siguiente y que sale de su carpeta?? El examen. Se lo había llevado a casa!!! Claro, si es que hoy en dia se les ovida mencionar el detalle de que los examenes despues de hacerlos hay que entregarlos y pasa lo que pasa… Grande Naef. Aunque tengo que decir que un servidor tambien seria capaz de firmar tamaña gesta. Al final la cosa tuvo final feliz en forma de negociación y un jugoso cinco. No contento con esto y ya en otra asignatura, también aprobada, fue a revisión a pedirle al profesor que le suspendiese. No pudo ser.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s